Prólogo

2:51pm 6 de marzo de 2014:

Ya se están acabando las balas.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos impuso la cuarentena el año pasado dejó comida y artículos de primera necesidad en diversos puntos de la isla, pero el sistema de emergencia impuesto por el gobierno permitió que muchos comerciantes enviaran, sin costo alguno, los artículos no perecederos fuera del país. Entre esos se fueron las balas.

Para quien no sepa que ocurrió aquí, que dudo mucho que sepan la historia real, les contaré. Durante el año 2013 volvió a correr otra "pandemia" del virus AH1N1, la llamada influenza porcina. Al igual que en el año 2009, los medios noticiosos pintaron un panorama apocalíptico, aún cuando más gente moría por dengue que por la influenza. En el 2009, se llevaron a cabo vacunaciones en masa contra el virus, desatando escándalos por miedos a conspiraciones a niveles gubernamentales. Lo que sí sucedió fue que a muchas personas les afectaron grandemente los efectos secundarios de las vacunas.

Al no poder contener otra "pandemia", el gobierno de EU comisionó otra vacuna a las compañías farmacéuticas y la nueva campaña de vacunación comenzó a mediados de mayo del 2013 exclusivamente en Puerto Rico. Esta vez se vacunaron sobre 650,000 personas antes de que se complicara la situación. 

Dos semanas del comienzo de la campaña, cientos de personas llenaron las salas de emergencias de todos los hospitales, mostrando los mismos síntomas, tos, picor en la nuca y extremidades, agresividad, presión alta, dolor de cabeza parecido a migraña, fotosensibilidad y desmayos y no respondía a ningún tratamiento. Pronto se dieron cuenta que sólo afectó a las personas que se vacunaron contra la influenza. Tres días después se dió el primer “fallecimiento”. La primera víctima que llegó con el cuadro clínico se fué en shock y tuvo muerte cerebral. Pero el resto de sus sistemas continuó funcionando. Mientras más gente “moría”, la comunidad científica no encontraba respuestas a porqué estas víctimas continuaban respirando y bombeando sangre sin actividad cerebral.
Durante la primera semana de junio comenzó el Levantamiento, como le han llamado los grupos religiosos que continúan apareciendo, en referencia al apocalipsis. Los primeros “muertos” se levantaron de las camillas que ocupaban y atacaron al equipo médico que los observaba. El ataque fué increiblemente violento. Las noticias de los ataques y las muertes corrieron por el mundo antes de que el gobierno pudiera controlarlas. Ataques en hospitales de toda la isla.
Sólo 48 horas más tarde se dió el mensaje del presidente. El proceso de evacuación y cuarentena ya se había comenzado y esperaba terminarse en 3 días más. El presidente dijo en su mensaje que ya se habían dado los primeros casos de contagio de persona a persona, por esa razón adelantaron la evacuación. Antes de desearnos lo mejor, nos advirtió que la Guardia Costanera patrullaría las playas y tomaría las precauciones necesarias en el caso que tratáramos de escapar. “Que Dios esté con ustedes” dijo al terminar.

Dios está bien lejos de aquí.

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